¡Hola! Si estás leyendo esto, es probable que la palabra “PAES” te dé un poco de urticaria o que sientas que el futuro es un camión gigante que viene directo hacia ti. Y más encima, te dicen: “oye, ¿y qué vas a estudiar?” y tu cerebro se pone en modo pantalla azul.
Tranqui. Es completamente normal no tener una polola o pololo vocacional a los 17 o 18 años. No saber qué estudiar no significa que seas flojo o que no tengas dedos para el piano; solo significa que eres un ser humano procesando demasiadas opciones.
Preparar la PAES cuando no sabes ni qué quieres almorzar hoy es difícil, pero no imposible. Aquí tienes el mapa de ruta definitivo, dividido en cuatro etapas, para sobrevivir al proceso sin perder la cabeza.
1. Bajar la ansiedad: fase de exploración
Mes 1: el detector de mentiras.
Antes de abrir un libro de matemáticas, haz un escaneo honesto. ¿Qué te gusta hacer cuando nadie te obliga? Olvídate de los nombres de las carreras por un segundo. ¿Te gusta armar cosas? ¿Te gusta debatir? ¿Te gusta el diseño? Usa herramientas como el test del Mineduc o portales como Mi Futuro. El objetivo aquí no es elegir una carrera fija, sino descartar lo que no soportas y quedarte con dos o tres áreas grandes (por ejemplo: salud, tecnología, ciencias sociales).
2. Calcular el combo: fase de estrategia
Mes 2: hackear las ponderaciones.
Entrar a la educación superior es un juego de puntajes ponderados (NEM, ranking, Comprensión Lectora, Matemática 1 y electivas). Si estás indeciso, tu mejor jugada es asegurar el tronco común. Comprensión Lectora y Competencia Matemática 1 se las piden a todos. Si mejoras ahí, abres puertas automáticas para cuando por fin sepas qué estudiar. Revisa qué electiva (Historia o Ciencias) te da más flexibilidad.
3. El entrenamiento ninja: fase de ejecución
Meses 3 a 6: ensayos y errores.
No te mates estudiando 8 horas al día; eso solo te va a estresar más. Aplica el método de “estudio inteligente”: haz un ensayo de diagnóstico al principio. ¿Te fue horrible? ¡Perfecto! Ese ensayo te está diciendo exactamente qué materia no sabes. Dedica tu tiempo a rellenar esos vacíos en vez de leer resúmenes eternos de cosas que ya dominas.
4. La decisión final: fase de flexibilidad
Mes de la prueba y postulación.
Diste la prueba, llegaron los puntajes y llega el momento de la verdad. Si todavía dudas, el sistema chileno te permite postular hasta a 20 opciones en algunas universidades. Pon en los primeros lugares tus verdaderos sueños (aunque los veas difíciles) y usa los últimos lugares para carreras “puente” o planes comunes (como College o Bachilleratos). Estos programas te permiten entrar a la universidad, madurar un año y luego elegir la carrera definitiva por dentro. ¡Es el mejor hack para indecisos!
Un cable a tierra: la carrera que elijas a los 18 años no define el resto de tu vida. Hoy en día, la gente cambia de rumbo, hace diplomados, emprende o se reinventa a los 30 o 40. Sácate esa mochila de encima. La PAES es solo una llave para abrir una puerta; si adentro decides cambiar de pieza, se puede.
Al final del día, el secreto es avanzar un paso a la vez. No necesitas tener toda tu vida resuelta hoy, solo necesitas resolver el bloque de estudio de esta semana. ¡Mucho éxito en el proceso!